Poesía española

Poemas en español


Dikt Sin saberlo

Muerdo, electrizado, este minuto, como si fuera el último antes del gran engaño.
La noche ha vuelto a caer adentro de mi cabeza; y hay lluvia interminable en mi ya erosionado pecho.
Arcángeles terribles me dicen que permanezca en la sala de espera,
Y dulces demonios me invitan a abrir las puertas de lo inefable.
La semilla del mal ha sido sembrada en mi ríspido jardín, y sus frutos, cuales astros mortales,
Los cosecho con resignación cuando a diario púdrense en mis venas.
¿Qué es el corazón sino un eclipse lunar desde donde brota la pestilente sangre de la noche?
Hubo un tiempo verde entre los ojos del látigo, pero el camino muestra su rostro más feroz,
Engendra las heridas como un dios sin alma y, sin más objeto que el dolor,
Sube hasta donde la esperanza aún mantiene su ridícula sonrisa.
Yo, que no soy amigo de las verdades absolutas, manifiesto,
Sentado en una cama podrida y bebiendo un vaso de niebla, que el dolor existe, que tiene sustancia,
Carne, cuerpo y pensamiento propio. Mientras escribo, docenas de congresos literarios humean.

La ciudad imposible arde en las gastadas ropas,
La mitad del mundo se arrastra tras los vehículos en busca de limosna,
Los bancos amarra sus caballos afuera de las cantina,
Madre termina su vida bajo el cáncer circular de la taquigrafía y los ordenadores,
El bolsillo tiene un orificio que llega al corazón, la mujer exacta es esperanza ya sólo para la muerte,
Y la podrida sangre mira, come, respira y defeca, sin saberlo.
El Dolor tiene nombre y apellido. El Dolor tiene pecho, cuchillo y tiempo suficiente para el escarnio.
El Dolor tiene dos manos para el aire, un puntual reloj despertador para cada sueño,
Tres resurrecciones por una esperanza, dos noches contra veinticuatro horas y un infierno para cada ángel.

La vida entra a tu casa sin pedir permiso, fuma su cigarro favorito y lanza su humo en tu cara.
Y mi casa, completamente hacinada de silencio y de nada,
Nada con todos su recuerdos sobre las aguas negras de mis venas.
Julio cierra sus pálidas ventanas y yo busco la puerta de salida.
Siempre estoy buscando la puerta de salida. Arcángeles y Demonios beben el vino de los solitarios en mi mesa.
El Dolor tiene nombre y apellido, y yo buscando la puerta de salida: hacia la Vida, al Mundo, acaso


Dikt Sin saberlo - Alfonso Fajardo