Poesía española

Poemas en español


Dikt Os

Os recuerdo, días de nieve, transido el corazón,

Al fondo del país remoto de la infancia,

Con la enfermiza palidez de la melancolía,

Y el solitario albor, dios de las ausencias.

Sobre los nubosos y plomizos palacios del horizonte

frente a frente los ángeles del vacío se miraban,

Como si hace siglos y siglos la Creación

hubiera sido viva

Y hoy fuera memoria, piedra, mar silente.

Os recuerdo, oh días de nieve, en que el sonido

De la sangre por el cuerpo de los animales domésticos

Era la única y clara cadencia

Del cuarto azul de las costureras, el único secreto

Del eje y de la vida de la tierra.

Mucho he dormido desde entonces,

Mucho he dado al sueño

La idea triste e inútil de la vigilia,

La lucidez impotente,

El involuntario continuar, el casi ser.

Heme ahora oh amados días de nieve,

Siendo el futuro de lo que fui,

El mañana de lo sido,

La ocasión en que la esperanza y lo esperado

Son ya cumplidos, son ausencia.

Llega ahora el pájaro al alféizar

Y despierta en mí el llanto de la memoria;

Y despertáis, oh amados días de nieves

Del allá, del Reino y el País;

(ni silencio es la muerte

Del mundo que ahora vivo.)

Id, seguid vuestro camino

Por el remoto pretérito,

Por el antiguo y alucinado Origen.

El horizonte es aún para vosotros

Un enclave de ángeles-memoria;

La sangre aún corre en las flores vespertinas,

Para vosotros aún las costureras

En la callada alcoba reciben la llamada

Del pájaro de las nieves en la tarde

Con un vuelco del corazón y un pensamiento de Reinos

De luz y maravilla

En lo extenso indeterminado.

¿Quién, qué corazón alto y extraño

Respondería en los parajes desolados

De mi antaño a este requerimiento mío,

A este vacío, a esta necesidad de plenitud,

De vida, de intercambio e Interlocutor en la Creación?

Alguien tras las cortinas del horizonte

Espía sobre las antiguas mesetas de mi Reino.

He aquí el hogar humeante.

El gris de la tierra y el blanco de la nieve

Sueñan con palacios y doncellas

De más allá del Último Río.

Y todo nuestro dolor, y todo nuestro vacío,

Son la ausencia del Padre y de la Madre,

Héroes y princesas de tras

La alta cortina del horizonte.

Y, mientras se destrona la luz de las alturas

Sobre el arbusto final

De las estepas de mi Reino,

Yo. vivo hacia el futuro

Ese presentimiento de un mundo lleno,

De un Interlocutor Suficiente,

En los acantilados sangrantes de la memoria.



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Dikt Os - Alfonso Vázquez Alonso