Poesía española

Poemas en español

Dikt Noticia de miguel hernandez

Sabed que era de España y de relámpagos.
Pastor con una flauta de candela,
Campesino juglar, sangre descalza
Que iba de las ovejas a los surcos
Y de los surcos iba a las ovejas.

Sabed que entre sus manos pastoriles
Era el cayado un rayo manejable
Que rompía la nieve del rebaño
Sin estropear la nieve ni la carne.

Sabed que era Miguel de fuego y barro,
De raíces, de fuego y de congojas;
Sabed que le nacían las palabras
Encima de la piel como las hojas.

Sabed que ardía toda su presencia.
Desde los pies ardía hasta el cabello.
Y de noche, pastor de las estrellas,
Lo guiaba su fulgor y su destello.

Sabed que el corazón, su corazón,
Labriego torrencial bajo su arcilla,
Le llenaba de flores encarnadas
La camisa la voz y la mejilla.

Sabed que fue su sino, rojo sino,
Sino de combatiente y amapola,
Sino de sangre inerme que se bate
Contra todas las armas ella sola.

Sabed que con sus manos vegetales
Él mismo se arrancó de su labranza,
Y con su ruido de árbol y bandera
Despertó su dolor y su esperanza.

Sabed que en su corteza las heridas
Llenas de tierra, de alma, de bramidos,
Heridas eran de su España insomne
Y de los españoles malheridos.

Sabed que con el filo de su canto
Fue segando los días y las horas,
Hasta hacer con el fuego de los días
Gavillas de crepúsculos y auroras.

Sabed que por las noches y los pueblos
Pasaba iluminado y desterrado:
Con una llama roja entre la carne
Y un desgarrón azul en el costado.

Sabed que una centella lo seguía
Y le arrojaba fuegos destructores,
Y sabed que Miguel – otra centella –
Se defendía con sus resplandores.

Sabed que se perdía en la espesura
De su casa entre viva y entre muerta,
Y la guerra y un hijo lo buscaban
Por una puerta oscura y otra puerta.

Sabed que en su garganta florecían
Libertades, Canciones, desvaríos,
Y a su fronda caída sobre el pecho
Iban a dar los hombres y los ríos.

Sabed que con los hombres, sus hermanos,
Se metió entre el fulgor de los hachazos
Que de la oscuridad se desprendieron
Y talaron a España entre sus brazos.

Y sabed que Miguel – parte de España –
Se desgajó también, hoja por hoja,
Hasta quedar encima de la tierra
No más que el fuego y su camisa roja.

Más sus Canciones vuelan con el viento
Y por la tierra esparcen su semilla.
Miguel se multiplica y se levanta
Multiplicado de su hermosa arcilla.


Dikt Noticia de miguel hernandez - Carlos Castro Saavedra
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