Poesía española

Poemas en español


Dikt Es, este martes de noviembre

I

Es, este martes de noviembre,
La misma colección de itinerarios
Con los que atarnos, poco a poco,
Las horas.

Perseguir en el andén
Ciertas dosis de amor probable,
El mismo ojo que luego
Aparece reflejado en las cristaleras
Del metro y los escaparates,
Solventando, a ráfagas,
La perpetua búsqueda
De la identidad,
Puesta en duda un instante,
Cuando nuestro nombre nos suena extraño
Y el gesto resta engullido por el ansia de la rutina
Y sus cadenas.

Reconcentrado, el ojo al hallar su reflejo,
Extiende la suma alborotada de ayeres,
Martes y noviembres con los que ir atando
En la memoria la suma de horas
Perdidas.

Es fácil fingir demora,
Leer el periódico a prisa,
Soplar, incluso, el café,
Absorber muy hondo los cigarros,
Que el tiempo apremia,
Que urge llegar a un sitio,
A una hora,
Esta hora de rumores de ciudad,
Esta hora en búsqueda de dosis de amor probable
Que demuestra la caída del párpado
Cuando dejas de propina a la camarera
Más de lo que costaba el café.

No.
En el espejo no es necesario intuir,
Tampoco se persigue, como a veces,
En las cristaleras de los escaparates,
El reencuentro con tu nombre
Y con quien fuiste algún día
-pronto tu memoria seleccionará por décadas –
Es, más bien, comprobar el correcto contraste entre
Corbata y camisa, corregir, si se puede,
Los defectos cotidianos de la piel,
El principio de alopecia,
Y el camuflaje descubierto,
Hace poco, por el viento de noviembre.

Y el vórtice de nervios infundados
Que remiendas encendiendo un cigarrillo,
Ese puro trámite de las necesidades gestuales
De las que te habló, la semana pasada, el psicólogo.

Mientras,
Las acciones quedan suspendidas en ámbar,
A esta hora de ciudad y reveses,
En esta travesía, parte de la colección de itinerarios
De este martes de noviembre.

II

Y que ya nada diluye la herida,
Eso dijiste, moviendo la cucharilla
En dirección opuesta a la que siguen
Los relojes, y que, fuera como fuese,
Tú y yo no tenemos nada que hacer.

III

Ven,
Que el engaño, en situaciones como esta,
Tiende a adiamantarnos los errores,
Entierra, no lo dudes,
Conjugaciones pretéritas,
Pule este gerundio de aristas que te abraza,
Inventa, tala, roza, muerde
La suma de penúltimos de mañana,
Donde tú y yo
Seremos un hueco entre nuestros nombres.

IV

Está, ya lo ves, la noche recién
Enquistada en nuestros pulsos,
Tanto latido atropellado
Y las palabras que ahora digo
Agilizadas, tal vez, por este vino tibio
Que falta en la botella,
Son muestra del ritmo que adquieren
Dos cuerpos cuando ya se conocen
Y ansían, estudiadamente, volver
A encontrarse.
Toda esta calma, tendida
Desnuda sobre
El extraño tiempo
Donde se derraman confesiones
Que, por viejas, negará la memoria,
Y cicatriza el cansancio de otras veces
-date cuenta, ya no miramos los relojes-.
Resulta agradable hacer consciente
Este momento. Encontrarte, después
De tantos meses, parecida a como eras.
No es fácil que eso ocurra. Tienes algún
Gesto nuevo y el mismo modo de cruzar
Las piernas cuando dudas de algo.
Que estás bien con tu trabajo, niños
Y marido. Que estoy algo cansado
De no aprender que existen las esperas.
Y que estamos, sin saberlo, muy
Cerca el uno del otro. Y que este labio
Que ahora besamos muy despacio
Nos devuelve un poco de aquella vida
Que ya no parece siquiera nuestra.

V

El verbo leve que barniza la noche
Con maquillaje estricto de doncella
O prostituta. En los dedos aprenden
A coexistir las derrotas parciales,
Entrevaradas de humo de tabaco
Y oro sin kilates. Los azules apagados
De los bares nocturnos, los camareros
De mirada hecha tímpano paciente,
La blusa manchada por la mano torpe
De un tímido borracho al mirar la hora.
Y esa mujer que finje desaliento
En el túnel de sus ojos. Es fácil conjeturar
La escena dentro de unas horas:
El balance materializado en la imagen
De rimmel corrido, de fondo una pensión
Y el eco de unos golpes. La descarga
De la desdicha, la semilla dulcificada
De pensar los abandonos, mientras
Recorre el pequeño círculo hasta
Llegar al espejo y pronunciar en
Voz muy baja un nombre.


Dikt Es, este martes de noviembre - David Aceituno Padilla
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