Poesía española

Poemas en español


Dikt Los huéspedes del orden

De espaldas esa imagen de un caballero de Magritte,
con una luna tierna sobre la coronilla,
el cielo es tan profundo
que no está concluido,
ni la más fija estrella,
y el buscador inmóvil de luciérnagas es un anciano
disfrazado de niño,
un rey en su corona de hierro transparente,
mientras suena ese disco de Bing Crosby.
Mexicale Rose.
Y crecen en la noche los días como flores intocables,
eternas,
y el jazmín va entreabriendo sus pequeños pañuelos.

Sentados afuera, en cómodas sillas, los mayores hablan
de política:
el partido oficial, una bella manzana;
el precio del maíz asciende como
un globo;
años de vacas gordas.
Los pinos abren sus viejas manos sobre mi cabeza.
Allá arriba la luna es un destello de limón,
huele a sangre dorada,
los murciélagos salen de la oscuridad
a saludar la oscuridad.
En lo hondo tiemblan los resplandores
de candiles,
cielo y tierra se abrazan sobre un árbol
que suelta sus guayabas, sus espíritus;
ladran los perros mientras los mayores
siguen hablando de política.

¿De dónde habrá salido este perfume de aguas clausuradas,
este goteo de ojos desde una esquina del alero,
obras de la cordial naturaleza?
Igual que siempre se discute
sobre los desaciertos del Gobierno,
la reiterada precandidatura
de mi padrino
a la presidencia de la República,
y las vicisitudes del invierno.
Descalzas sombras huyen.
La tierra se agiganta hacia mi pensamiento.
Desolado misterio de gargantas nocturnas: la canción
de Bring Crosby
ya solo existe en la memoria, pero el agua y las hojas,
la luna, el caballero,
la palabra escondida
en la cruel claridad,
siguen siendo reales,
y la conversación de los mayores.


Dikt Los huéspedes del orden - David Escobar Galindo