Poesía española

Poemas en español


Poema El perro sin plumas (paisaje del capibaribe iii)

La ciudad es fecundada
por aquella espada
que se derrama,
por aquella
húmeda encía de espada.

En el extremo del río
el mar se extendía
como camisa o sábana,
sobre sus esqueletos
de arena lavada.

(Como el río era un cachorro,
el mar podía ser una bandera
azul y blanca
desplegada
en el extremo del curso
-o del mástil – del río.

Una bandera
que tuviese dientes:
que el mar está siempre
con sus dientes y su jabón
royendo sus playas.

Una bandera
que tuviese dientes:
como un poeta puro
puliendo esqueletos,
como un roedor puro,
un policía puro
elaborando esqueletos,
el mar,
con afán,
está otra vez lavando siempre
su puro esqueleto de arena.

El mar y su incienso,
el mar y sus ácidos,
el mar y la boca de sus ácidos,
el mar y su estómago
que come y se come,
el mar y su carne
esmaltada, de estatua,
su silencio, alcanzado
a costa de decir
siempre los mismo,
el mar y su tan puro
profesor de geometría.)

El río teme a aquel mar
como un cachorro
teme a una puerta abierta,
como un mendigo
a la iglesia aparentemente abierta.

Primero,
el mar devuelve al río.
Cierra el mar al río
sus blancas sábanas.
El mar se cierra
a todo lo que en el río
son flores de tierra,
imagen de perro o de mendigo.

Después,
el mar invade el río.
Quiere
el mar
destruir en el río
sus flores de tierra hinchada,
todo lo que en esa tierra
puede crecer y estallar,
como una isla,
una fruta.

Mas antes de ir al mar
el río se detiene
en mangles de agua parada.
Júntase el río
como otros ríos
en una laguna, en pantanos
donde hierve, fría, la vida.

Júntase el río
con otros ríos.
Juntos,
todos los ríos
preparan su lucha
de agua parada,
su lucha,
de fruta parada.

(Como el río era un cachorro,
como el mar era una bandera,
aquellos mangles
son una enorme fruta:

La misma máquina
paciente y útil
de una fruta;
la misma fuerza
invencible y anónima
de una fruta
-que sigue elaborando su azúcar
una vez cortada-.

Como gota a gota
hasta el azúcar,
gota a gota
hasta las corolas de la tierra;
como gota a gota
hasta una nueva planta,
gota a gota
hasta las islas súbitas
aflorando alegres.)


Poema El perro sin plumas (paisaje del capibaribe iii) - Joao Cabral de Melo Neto