Poesía española

Poemas en español

Dikt Defensa

Jué’n el monte, a la hora’e siesta.
Almariaba la fragancia de arrayanes y espiniyos.
Y en sus flores menuditas, los golosos mangangases
Chupetiaban con angurria de gurises mal comidos.

‘Taba’e fiesta el bicherío: cardenales y sabiases
Retosaban, picotiando los cambuises renegridos;
Con cuscuses amorosos se yamaban las torcasas
Y el sol fréia las chicharras en los secos espartiyos.

En la oriya’e la laguna las mojarras, en cardume’,
Amostraban a flor de agua su platiao escamerío,
Y los tábanos hambrientos, atisaos por el mormaso,
Se crusaban desinquietos, mesturando sus sumbidos…

Jué’n el monte, a la hora’e siesta.
Nos topamos casualmemte, por antojo del destino.
N’hubo un ape de malicia ni de cárculo en aqueyo.
El culpable de tu cáida no es más naide qu’el istinto.

¿Te acordás? Vos, en cluquiyas a la sombra de un matáojo,
Remangao hasta las corvas el percal del vestidito
Y enseñando el espumiante puntiyaje de las’naguas,
Palmetiabas unas ropas, talariando un estilito.

Yo, que había hecho munchas leguas de un tirón,
Apeligrando con aquel solaso bruto agenciarme un tabardiyo,
Dentré al monte pitanguiando, p’apagar la sé del viaje
Y dar tiempo a mi lobuno de tomarse un resueyito.

Y te vide, y en mi sangre
Corcovió desatinada la potrada del istinto;
Y mis ojos se pegaron como brasas a tus pechos
Que s’hinchaban provocantes entre’l cepo del corpiño…

Vos tamién, ¿pa qué negarlo?, vos tamién ardiste yama;
Como víbora el deseo s’enroscó en tu cuerpo lindo,
Y jué asina que mesclamos, redepente, sin hablarnos,
El enjambre baruyento de tus besos y los míos…

Nos quisimos sin tabujos ni metiras, cara al cielo,
Baj’un sol que achicharraba la barbasa’e los blanquiyos,
Y tuvimos pa querernos la inocencia de los pájaros
Qu’endulsaron las caricias con la música’e sus trinos.

¿Por qué entonce’vos yorastes al salir d’entre mis brasos,
Reprochándome’el haberte deshonrao y envilecido,
Y me juís dende aquel día con el miedo con que juyen
Las cachilas, cuando avistan un halcón ronciando el nido?




1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (2 votos, promedio: 5,00 de 5)

Dikt Defensa - Serafín J. García