Poesía española

Poemas en español


Poema Endecha mayor a artemisa

La imagen de las vírgenes en una ánfora después de muertas

Provocan espanto

Como los séquitos de enanas funerarias simulando tristeza.

En la ribera del Tanis las amazonas se quemaban un pecho

Para usar mejor el arco

Otras vagaban en las llanuras del Cáucaso o en los valles salvajes

Del Danubio.

Eran luciérnagas cuando salían con sus teas encendidas

En la noche de Artemisa, cazadora y casta,

En las ciénagas con un olor a sedimento y suciedad.

Heródoto de Halicarnaso en dos de sus nueve libros lo comenta,

Rastreando la veta de Milesio uno de los siete sabios de Hélade

Nada es espanto y todo es maravilla con el viento que viene de oriente
Y sus corceles se alborotan al llegar la tempestad,

Después que la niebla que desfigura las siluetas en las tinieblas.

Luego rezan y cantan con sus bocas bellas

Y se preparan entonces a adornar sus sexos para la primavera.
Pentesilea, y sus guerreras virtuosas, se hacen tatuajes en sus

Muslos y en sus pechos

las he visto antes de aparearse

Evitan la efusión de polen en sus oquedades,

Para perpetuar su excéntrica pureza.
Ellas enmudecen porque anhelan tener hijas cuando se acoplan,

No por capricho no por ritos sino por menstruación

En una comarca de hembras, desde el vientre un niño nace

Condenado a muerte.

Ninguna galantea ninguna se embelesa

O se apasiona después de la efímera proximidad carnal

En ciertos textos eruditos se habla que Aquiles, una vez que

Mató a Pentesilea

por socorrer a Príamo, en Troya

En el roce de su cuerpo, de sus labios mórbidos,

Se enamoró viciosamente de ella.

Sin embargo ya era crepúsculo en el territorio de la vida.

La apariencia de las inmaculadas en una vasija, ya fallecidas,

Causa escalofrío.

Como los cortejos de niñas fúnebres aparentando amargura.

Las doncellas guerreras se eliminaban un seno para ocupar mejor el arco

Nada es miedo y todo es magia cuando la ventisca retorna del levante

A las aguas del Termodonte, en Capadocia.


Poema Endecha mayor a artemisa - Sergio Badilla Castillo