Poesía española

Poemas en español


Dikt Tu

Muy lejos del paraíso
En la cumbre de nada
Caminaba.
En mitad de mi camino, Tú:
Pequeña sombra de veinticinco años
Herida por las brisas del ocaso
Y las palabras vanas del asfalto
Cayendo abrasadora sobre mis ojos ciegos
Con la brutal violencia de un torbellino arcano.
Sobre mi frente quebrada
En millones de pétalos-luz de ardientes amapolas
Llovieron despedazados
Minuto
A
Minuto
Diez largos años de ausencia
Diez galaxias encendidas
Girando vertiginosas
Ante mis ojos sin vida.
Y esa mirada tuya mayor que un universo
Despertó la aletargada lágrima de fuego,
Despedazó mis párpados difuntos,
Miríadas de recuerdos fueron desenterrados
Y he ahí la presencia irrevocable
De otra mirada, lejana, caída bajo las ruedas
Del carromato del tiempo.
¿Qué no hubiera dado entonces por una sola palabra?
Pero hoy tus ojos vencidos
Por una inmensa languidez tristísima
Se han mirado en los míos y he sentido
Una furiosa voz soliviantada
Chocando contra mis huesos
Golpeando mis sentidos
Desbordando los poros de mi cuerpo
Pero una voz ahogada.
Yo me acuso
De haber puesto en mis bolsillos
Treinta monedas de sangre.
Tú, sombra, tú, cara oculta de mi vida
Ya para siempre en mi retina, tú,
En todos los espejos, tú,
Por las vertientes cóncavas del cielo, tú,
Con tu mirada yacente de amanecer decapitado
Preguntando denunciando interrogando
Por tu vida
Por tu vida
Por tu vida.
Sombra, tú, volando en autocares atestados
En los jardines en las pláticas nocturnas
En los suburbios en los árboles dormidos
En la calma de los mares y en las fábricas
En el canto melodioso de las madres
En la lluvia que nutre las cosechas
En el fondo imperfecto de las fuentes
En los versos que silban los abetos
En todos los colegios de la tierra.
Tú con tu tierna mirada
Y yo de pie, sin palabras
Como un muerto fugaz adivinado
Por tus ojos de noche solitaria
Presentido quizá soñado solo
Que ya nunca sabré…
Pero más allá de las conversaciones urbanas
Urdidas con cenizas de otras bocas;
Más allá de la frontera de los trenes
Que siempre parten después de medianoche;
Más allá del refugio del que huye
Y el inútil bullicio de las calles;
Allende las trincheras violadas por el fuego
Y el grito dolorido de los parias
Allí donde los gatos ya no lloran
Y la noche es un punto de partida
Yacerán enterradas para siempre en el barro
Treinta monedas turbias treinta cofres de llanto
Y una sonrisa encinta nacerá de tus labios
Y un universo virgen nacerá del encuentro.



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Dikt Tu - Sergio Borao Llop