Poesía española

Poemas en español


Dikt Roma

¿Recuerdas una tarde en que te puse flores

Granates en el pelo, allá en el Aventino?

Parecías talmente una diosa pagana.

O mejor, una ninfa: la Dafne legendaria

Que jamás tuvo Apolo, por obra de los dioses.

Esa tarde aún espera su momento preciso,

Temblando en cierta página de un libro ¿Y aquella

Noche antigua, su tibieza de estío, rodeados

De faunos y bacantes, de amorcillos inquietos,

En un café de Vía Veneto? ¿La recuerdas? Reías,

Reíamos los dos, reíamos como antes

No habíamos reído en nuestras vidas. -¡Oh Dios,

Qué sensación maldita de vivir, insoportable, extraña,

De la que nadie me aliviaba! Fue,

Fue como si todo, todo, se hubiera ido borrando (el tráfico,

La puerta Pinciana iluminada y ocre, el orgulloso

Excelsior) y tan sólo tú y yo quedáramos en Roma;

Solos tú y yo y esa luna tranquila y silenciosa

De todos los amantes, una luna muy pálida y muy grande,

Una luna

Que también se reía, redonda en su alto cielo cárdeno

Y cargado de astros, de estrellas y de dioses,

Mil veces más antiguo que el gran cielo de Júpiter.

Solos tú y yo en el mundo, cogidos de la mano

Por el Campo dei Fiori. Solos tú y yo en el mundo

Por Vía del Babuino, por el Corso, al pie

Del viejo arco de Tito, bajo las rotas bóvedas

Del Foro de Trajano. Y aquel lento vagar como embrujados

Por la villa Borghese o arriba, en el Janículo,

Con la ciudad convulsa a nuestros pies,

Con la ciudad herida a nuestros pies,

Con la ciudad sufriendo a nuestros pies,

adormecida

Igual que si acabara de salir

De un ataque epiléptico.

¿Recuerdas todo eso?

También hubo un paseo junto al río: mirábamos

Sus aguas que arrastraron graves togas,

Cadáveres e imperios,

Y batallas y puentes. De uno de ellos te dije: ese

Es el puente Emilio, Dafne. ¿Lo recuerdas?

El púrpura del cielo flotará cada día en las colinas

Al caer el crepúsculo.

Pero lo más curioso

(lo más curioso, Dafne)

es que nunca estuvimos

Tú y yo juntos en Roma.


Dikt Roma - Víctor Botas