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Poema Actas de medianoche (siete)

Inventa la noche en mi ventana
otra noche

Octavio Paz

La sombra sigue dentro
agazapada en ti
La nieve redundante
no deja de caer
El pasado se aquieta
bajo esa sal que crece sin sentido
A punto de saltar sobre la luz
me borra la razón
Solo la piel se inflama
con tu dulce ceniza
Y me llevo la sombra lejos de todo fuego
Al despertar
noche de la memoria
no había nada en ti

Me he ido construyendo
verso a celda
como nido de avispas
Piedras frustraciones clavos insomnios
en remolino
todo sirvió de algo
He al fin esa estructura
fluida y resistente como enjambre
La materia que puedo llamar yo
de cuando en vez y sin mayor vergüenza
Me desvivo en tus brazos
con sólo media vida
Clavado por tus pechos como ahora
el sueño no se atreve ni a acercarse

Mas siento cuánto envidian tus pezones
quemados
la paja de mi corazón
Y me dejo caer
como pesada luz sobre tus horas
De ti me voy colmando sin remedio
aunque estés como yo siempre vacía
Me anego de tu ausencia
y esa incapacidad de recordar
en las noches sin horas
el flujo de mi rostro
Hay algo en mí que es tuyo
mas no encuentro
porque nunca has negado lo que eres

Y duele todo lo que apaga estrellas
La sombra es algo más
que tu alma desnuda sobre mí
Es el más puro objeto del deseo
Mis ganas aún sin forma
de no ser cuanto soy y desbordarte
Esa misma sed que padece el agua
Sombra de la caricia
que rebasa a la muerte
Obstinado sujeto del deseo
Con la punzada ardiendo en el costado
silbo esta discordancia
Mi única manera de aclarar el dolor
esa costra puntual

La punzada es incierta
como la propia noche
en su cálida arista intrascendente
Estampida de pájaros sin nombre
en lengua echada al fuego
con alivio
Las sílabas destellan
en medio de tu aliento congelado
Solo la nada es lógica
porque mete en cintura
a las constelaciones
Una abeja que liba su sal en la pizarra
Una luz que se coagula en las venas
Y abriría su órbita si no fuera tu anhelo

Solo invoco mi sombra desalmada
porque tal vez te salve
Me busco en el espejo de la noche
donde no tengo rostro
ni ganas que ocultar
Hay demasiadas brumas
en la luna del baño
ninguna cosa que diga la verdad
El cristal y el azogue se disipan
como cualquier esencia
en la velada sombra
¿Así dónde fijarse
si el mundo está rajado
y sucio de miradas?

A lo mejor la noche también sufre
los latidos del perro
que bravea en la otra orilla del lago
Pero en esta ribera
húmeda de silencio
ni la falta de luz es un alivio
Hay una sombra roja que te sigue
donde quiera que vayas
Y nada duele más que la certeza
Entre una línea y tú
con cadencia amanece
Yo a ratos lo intento deslumbrado
en esta hora exacta sin reloj
Tus manchas me seducen

Insubordinación sobre las rocas
Y resta en el crucero
la sombra fermentada
Trae la noche su ecuación radiante
y me tizna las manos
El siete al rojo vivo
en su deformidad crucificada
El once abandonado en el sendero
que lleva a la ceniza
El catorce con sus duplicidades
y llamas ojerosas
Esas lumbres abstractas
que únicamente tú puedes fijar
Me ha herido ese pezón y sangro leche

Todo es innecesario ante tu falso ardor
que oculta los contornos de la nada
Hay que sobremorir
ser la sombra de tu costado izquierdo
La noche vuelta río
desnudo en su corriente
donde la vida enturbia con la nieve fundida
Denso curso semiótico
de aguas negras que jamás desembocan
Para ser lo que soy
me he bañado dos veces
en aquel mismo río
Siento que aprendo algo
mientras la tiza suelta oscuridad

Yo soy esta razón
clara que tú no entiendes
La noche inexplicable que me explica
en todas sus erratas
Esta iluminación
sudada del pizarrón a la piel
El todo no rimado al cabo se desviste
Es lógica nocturna discrepancia
nublado de otra primavera
Y se acaricia
con mis dedos que ya no satisfacen
los ardores del ser
Y al cabo solo queda
un estremecimiento desvalido

Mañana no será otra nueva noche
El caos razonable
bajo el rayo
de una estrella que oscila en abandono
Hoy me ahogaba en la luz
revuelta de esperanza
Preguntas a la nieve
que ya no va a caer en esta vida
Cada relumbre confirma el revés
Camisas desangradas para tender al sol
de cada medianoche
Sin espacio ni tiempo para una sombra más
la razón se desborda
cura y herida abierta

Para María y Felix Masud


Poema Actas de medianoche (siete) - Víctor Rodríguez Núñez
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