Poesía española

Poemas en español


Dikt Pobreza xxi

Estoy pobre. Enmedio de la noche, mi mente recuerda orgasmos,
Danzas contemporáneas en un motel camino a la playa. En el centro de la nada,
A mi olfato llega – como la vida a las seis de la mañana – el olor de la basura de toda una semana.
En el fondo de mí mismo, cuando puntual el reloj marca la hora de la soledad,
Un murciélago vuela victorioso sobre mi cabeza erosionada de esperanza.
Estoy pobre, mendigo en sólido. ¿Qué más decir para convencerte, estimado lector de inventos inútiles,
Que estoy más lapidado que un terrorista en el desierto?

La casa, completamente hacinada de soledad,
Es una isla herrumbrosa rodeada por el mar de la mierda donde mis sueños abrevan.
El frío es mi nombre, mi espejo, mi tarjeta de presentación.
Mis genes forman un guijarro de heridas donde el cáncer del alma acumula su compacto vacío.
Y la locura, empozada en la habitación más oscura del corazón, llamea virgen en el iris de mis ojos.
Por lo demás, soy feliz porque no existo, y río a carcajadas porque estoy muerto;
Y la muerte – vestida de novia – lubrica su vagina para mi lengua.

Estoy pobre. Mendigo de piedra; en sólido, la nada. Corre el tiempo y el cansado se queda en el camino,
Hambriento saborea el olor de un vientre lejano,
Bebe todo el licor del mundo para guardar algún tipo de calor,
Con sus ojos negros mira las estrellas con envidia,
Pasea por la ciudad como por un cementerio y reza todos los días por el polvo anhelado.
El mendigo, cansado de tiempo, enmedio de la noche aúlla sin más bandera que lo amargo.
El cansado, mendigo del tiempo, moja sus pupilas en el agua de la enfermedad.
Estoy pobre, harapiento del alma, acaso.



1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)

Dikt Pobreza xxi - Alfonso Fajardo