Poesía española

Poemas en español


Dikt Transcurre la saliva ajena del tiempo

Transcurre la saliva ajena del tiempo, sólo transcurre,
Sin adjetivos ni signos de admiración. Soy testigo
De su espuma estancada en un café negro,
A las seis de la tarde en punto, hora salvadoreña; soy testigo,
Repito, del tedio hermoso de no tener empleo
Cuando el estómago marca su alarma, madre se vuelve
Lenta y las ropas, como hojas de un árbol seco,
Palidecen frente al espejo de la calle donde no me reconozco.
No diré nada importante, en un país
Donde nada es importante y único, ni siquiera el delicioso
Cuento del abuelo y la nieta que no pudo ser. Aquí sobra
La melancolía, los corazones desteñidos, el desencanto del jilguero,
El silencio insoportable y esta desmesurada forma de decir estoy vivo.
Diré la mesa no alumbra y el sol no está puesto,
El cadáver sardónico camina infiernos
Y se siente como en casa. Me siento como en casa,
Pero los rostros de mi casa son ajenos, conflictivos y siniestros.
Soy testigo de este ardor imperdonable que cubre el tiempo y,
Sin embargo, esta ciudad fantasma es un poema donde nada pasa,
Donde nada transcurre, cuando son las siete y negro y el café noche.


Dikt Transcurre la saliva ajena del tiempo - Alfonso Fajardo