Poesía española

Poemas en español


Dikt Canto

Yo no sé por qué has aparecido en este momento.
A la hora del derrumbe de todas las catedrales,
Cuando los campanarios han cesado de sonar
Y ya nadie enciende velas esperando milagros.
Un capítulo se cierra y otro se abre.
Estatua de la libertad enterrada en la playa.
Quizá lo que encuentres no te guste.
Quizá.
Como el ir y venir de todos los credos,
Y dioses y ritos y música de tangos y de tríos,
Que el tiempo descascara y orina.
Ay medianoche del tabaco y de las imágenes difusas.
La ensoñación instala sus ojos demenciales
En el brillo de las lámparas.
¿Y quién eres tú, que despetalas el paso de la noche?
Tú, flor del tabaco y de la risa.
Lorenzo atiende el bar
Mientras resume en una palabra su respuesta.
Todos duermen de pronto
Como en una película de ciencia ficción,
Cuando los hombres se vuelven arañas
O cómicas marionetas.
Pasa una lechuza desafiando mi antigua herencia.
¿Y por qué este fardo de dudas?
El príncipe nada putrefacto y primaveral
En las aguas de la fresca arqueología.
Sus pies aprietan mi silencio
Él es así. Siempre fue así.
Extremadamente predecible.
Por ello no hay más.
Nada que no se haya dicho.
Cae la arena de ese mar ajeno de 1985,
Cuando las arpías devoraban la Patria.
Sangre derramándose
En los baldes metálicos de aquella mujer desquiciada
Que se cortó las venas
Sola muy sola y ya perdida para siempre.
Música de discoteca.
El tiempo ardiente
Como se vivió allá, allá en la casa.
La casa que fue – gruta interminable –
Habitada por panteras insaciables.
Así fue todo
Y sería absurdo y risible
Pretender regresar al pasado.
¿Con cuántos hombres te has ido a la cama, niño?
Moscas sobre la chaqueta
En este baile de disfraces.
Tus pies sobre mi cara. Ásperos. Divinos.
¿Te acuerdas de Cesarea?
La antigua ciudad que Herodes
Construyó junto al Mediterráneo
Para honrar a Octavio Augusto.
Fue un día de sol y mar hermoso
¿Te acuerdas del pie?
-fragmento de acaso noble figura – .
Todo, todo era una cruel procesión.
Las calles en Antigua Guatemala.
Me resisto, pero fue maravillosa
Tu compañía por las calles de piedra.
El cielo azul, el volcán, el frío de la mañana.
Sin embargo, como en aquella cinta
Nada en ti era suficiente. Nada.
Cálido mediodía en Suchitoto.
Era noviembre de 2002.
Y hubo un parque, una luna,
Una maravillosa presencia.
Y el ayer, otra vez: ¿De qué reino viniste, arlequín?
Bola de Nieve, Charlie García, Fito Páez, Sara Montiel,
Mozart, y todas las Películas, y los cafés, y los millares
De cigarrillos, tampoco fueron suficientes. Imagínate. Tampoco.
Qué distantes ya los cielos que contemplabas
-fumando y sin fumar –
Desde aquel patio árabe
De los años de claustro y de escolástica.
Claridad de claridades.
Santa Ana despertándose en un hotel cualquiera
De ventanas cerradas por gruesas cortinas.
Lanzaba desde la antigua sala de Merliot
Su líquida voz Karen Carpenter.
Y antes, edad de la gran liberación,
Encendiendo el mentol de mi cigarro
En las madrugadas de 1992.
Viejo espacio de oscuridad.
¿Te acuerdas? Ascendiendo hacia la casa materna,
Teniendo fresco tu olor, tu pubis, el semen de la noche.
Y luego volver a paladear
Como en un viaje increíble al recuerdo
De todos los templos y esfinges ya derruidas.
Y hechas a un lado por los mares del tiempo.
Piedra antiquísima, 1984.
Si tú eras el alma de todas las fiestas.
Nada se mueve a mi alrededor
Todos han partido para no volver.
Sólo allá se agita el mar que tú odias.
¿Sabes?
Los fantasmas más poderosos
Siguen y seguirán cantando.


Dikt Canto - Álvaro Darío Lara
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