Poesía española

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Dikt Las guerras de ayer y de hoy

Cuántas cosas la vida ha proveído
A lo largo del tiempo transcurrido
Desde aquellos momentos que brillaron
Con las luces del tiempo que adornaron
Aquel marco infantil de alegre ruido,
Cuando a gritos jugábamos contentos
En el patio interior gastando alientos
De primos y vecinos, igulalados,
Conviviendo felices y hermanados.

Era otro mundo de indecible euforia
Ajeno a los conflictos que la historia
Precisa registrara en sus anales.
Nuestra existencia ignota a aquellos males
Desplegó siempre júbilo de gloria
No obstante ver soldados de visita
En burdeles del barrio que limita
La sociedad decente y religiosa
Del vulgo y su maldad por afrentosa.

La guerra era muy lejos, nos decían,
Con calma tanta que nos convencían
De lo lejano de aquella amenaza;
Cernirse sobre el techo en nuestra casa
Era más que imposible, repetían.
Nuestros mayores, protectores santos,
Obviar temores e inventar encantos
Solían fraguar con ilusorio ensueño
Al reforzar nuestro apacible sueño.

Niños, al fin, la guerra de Corea
Fue como un cuento de hadas cuya tea
Imaginamos como utilería
Y no como verdad de muerte impía
Por sanguinaria, cruel y la más fea
De las facetas que la humana raza
Ha exhibido de su ego que rebasa
Humanismo y bondad agonizante,
Por su racismo odioso e infamante.

Fuimos infantes de engañosa crianza,
Sin ser mejor ni peor en esa danza
De las generaciones anteriores
O de las que siguieron posteriores
Que la maldad directamente alcanza.
Ayer nos informaron con amarras
Y fue el candor que sucumbió a sus garras.
Hoy lo ven nuestros hijos sin tapujos,
Directo con la magia de sus lujos.

Muy pequeña se ve aquella refriega
Que el tiempo a trece lustros casi niega.
Contrastan largos meses a enterarnos
Por falta de internet para informarnos
Con la actual prisa de instantánea entrega.
Pero algo es diferente y lamentable:
El noticiario de hoy, irresponsable,
Deja que la niñez vea la guerra
Como un hecho normal sobre la Tierra.


Dikt Las guerras de ayer y de hoy - Antonio R Munguia