Poesía española

Poemas en español


Poema Mis hermanos son

Leonor, como una leona,
Cariñosa con sus cachorros
Nos va prodigando amor,
Bravía en sus momentos,
Va trazándonos con el ejemplo,
La senda y el camino,
Por donde debemos seguir;
Con hidalguía, trabajo y
Pundonor; Leonor.
Si de competir siguiendo el ejemplo
Se trata,

Marlene, no queda atrás,
Ejemplo de madre mujer,
Que ha sabido emprender,
Con habilidad y tesón,
Poniendo garra y corazón.
Les sigue Augusto, que no para de
Causar mayores disgustos,
Por sus cuitas, mata perro,
De los sin sabores que le da
La vida, va luchando sin fatiga,
Concretando en sus estudios,
Mas lauros y cartones,
Marcando los hitos del camino,
Más por lo intelectual, como él
No hay otro igual, por donde discurre,
Sus días de esta su agitada vida.

El cuarto de los siete hermanos,
Que hasta el momento somos,
Es Edwin Eloy,
Así se llama el chato,
él tiene como carta de presentación
Y por fama ser aguerrido trabajador,
Quién a pesar de los desvanes,
Golpes y avatares de la cruenta
Vida, sigue de pie en la lucha,
Denodada del destino,
Quién le marca su camino,
Caballero a carta cabal, es su mejor aval.
Para que nadie ocupe su sitial.

Para conformar el quinteto,
Magda Elizabeth, se hizo presente;
Siempre con su marcada cruz,
Pero con su noble corazón,
Toda vez la mas sufrida,
Lo suficiente golpeada por la vida,
Va halando su pesada cruz,
Cumpliendo el mandato del Divino,
Si agachar la cerviz.

En este orden de llegada,
Como sexta, cuarta de las mujeres,
Muy pujante en sus quehaceres,
Cual pantera domesticada,
Esta la mas negra, por su color,
Pero de blanco corazón.
Ella es Angela Emma,
Sí, así es su nombre, la que amerita
Su ternura de ese su noble corazón,
La que nunca baja el telón,
Afronta la lucha, con constante tesón,

El séptimo, último entre nosotros,
Es la inversa proporcional,
De mentalidad genial,
Por nombre solo únicamente,
Le pusieron Andrés,
Adusto e inteligente, llano siempre
A socorrer.
Esta bendición llegó del cielo,
Como el benjamín de la familia,
Para que tal vez, vele
Por nuestra madre en su vejez.

Aquí se baja el telón de los siete,
Hermanos Vélez o Veliz Serquén,
Dinastía, de los años cuarenta y seis,
Al sesenta y tres, hasta hoy presente,
El tener a nuestra madre como único
Consuelo, sin hacer juramento alguno,
Ecerrandos en un solo puño;
Metidos como cuño,
En honor de quién en paz descansa.
Demos gracias al Dios del cielo,
Por DORCITA y por ANDRES.


Poema Mis hermanos son - Augusto Velez Serquen