Poesía española

Poemas en español

Dikt Invocación

Dicta las endechas puras del odio
que en mi corazón duerme
una estrella mutilada,
que en mis manos yacen
las razones totales para mundo.
Dame la ruta, la travesía,
inunda mi canto con muerte,
avasalla mi torpeza con tus miedos.
Habita mis caducos pesares,
hincha mis llagas con desidia,
que el dolor asiente sus entrañas
en la calmada aurora del llanto.

Mis amigos no entenderán
la increíble manera de mirarlos,
el tacto débil,
el acto pusilánime del alma.
Mis amigos no duermen:
descansan y nutren la vida.
Yo junto a ellos purgo una esfera,
aparento ser nube,
un letargo de suplicios raros.
Mis amigos no me habitan:
solo destruyen las mañanas.

Háblame con ternura,
que la lluvia amaina su fondo cruel,
su pertinaz tormenta en el patíbulo,
la burla incólume del gallo violento
que acude al sol de tarde en tarde.
Aprisiona mis pechos de águila
en la más intacta forma del aire,
en el más incauto fruto del cielo.
Domina, cruje, atrona,
destruye, ataca.
Rugen mis huesos,
se acaban mis ojos,
se duermen mis labios,
aterrizan tus odios;
me inundas, me recoges,
me haces cómplice del baile,
del mágico perfil y la seda abierta.

Por fin me lleno de ti,
con melodía sacra y pueril sentido.
Por fin me transformo,
transfiguro:
todo mi cuerpo una estrella
dormida, mutilada, satisfecha;
crucificada en el seno del hombre,
domeñada en la peste del hombre:
el amor condenado a la fuerza al cadalso.

Mis amigos no entenderán
la estirpe frágil que emerge.
Por una vez me inundas
y por una vez me satisfaces.
Dulce caos de mis sueños,
habitas por fin mi pecho.




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Dikt Invocación - Gustavo Solórzano Alfaro