Poesía española

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Dikt Nuestra pasión por la muerte

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Nuestra pasión por la muerte es muy antigua.
En estas tierras los perros fueron jueces.
Mordieron carnes oscuras y devoraron indios.
Un perro cobraba sueldos por cada indio muerto
en combate y bebía puntual su plato de sangre.
Balboa tiene su historia oculta en estas tierras.
Su perro comía indios cuevas y cuando se indigestaba
él se devoraba a los indios que eran de su perro
y cobraba un doble jornal de oro y crímenes.
Matar fue un frenesí para llegar hasta el oro
que los indios no ocultaban y entregaban asustados.
Da lo mismo que estas tierras llevaran por nombre
Castilla del Oro o Matanzas. Aquí el crimen era asueto.
(Hay una calle que se llama «Tumba Muerto»
y no «Tumba del Muerto». Tal vez allí tumbaban
a los muertos o derribaban a los que habrían de ser muertos.
Otra calle se llama «Salsipuedes»).
Aquí, la muerte es algo ambiguo y contundente.
La muerte siempre ha sido un juego extremo.


Dikt Nuestra pasión por la muerte - José Carr