Poesía española

Poemas en español


Dikt Eclipse

La sinceridad del poema

Sólo es comparable a la del deseo.

Una palabra prolonga la noche

Y sus arpegios tejen

Singular artificio: el asombro

De los hados ocultos tras el velo más íntimo.

Los soles han cesado.

¿Quién articula los silencios?

Vaga la medianoche

Por sus galerías de piedra,

Nos hurta las huellas del astro

Olvidado; memoria

Rastrea memoria en las cenizas del alba,

Nos concede el martirio

De los nombres. Vuelve la faz

Del océano a nuestras gargantas,

Oreando sus grutas impalpables,

Renace la mansión deshabitada

Por nuestras vírgenes afirmaciones,

Solemnes, con la gracia de la muerte,

Y se quiebran las alas

Del pájaro, en el espacio frágil,

Entreabierto y sucesivo, cálido

Reflejo de la luz sin cuerpo,

Del cuerpo exánime, de la vida

Sobre la estéril arena, ardid de la música

Por entre los huecos del instrumento de hueso.

¿Cómo medir el asombro?

Vino la noche,

Mediodía de salones y esferas,

De agujas ciegas y astros en declive.

El conocimiento es un sorteo de los sentidos,

Un ombligo de piedra,

Acopio de los cuerpos en la fronda: un filo

De sangre,

El líquido fragor de las hespérides,

La insultante traducción de las voces,

Una luz interminable y también su sombra:

¡Soledad! La muerte de todas las estrategias.

No es hora de recapitulaciones.

Un largo beso nos contuvo

Entrelazados. Las distancias

Las engendró un largo adiós:

El embeleso geométrico

Y el embeleso geográfico

— bríos quebrados que el amor concierta —

No son la misma cosa.

Nada es la misma cosa.

Ni siquiera ella misma.

La sombra es metáfora de la luz,

La tierra sembró sus volcanes

Y nuestra voluntad pujó contra el destino,

Subasta de cisnes, oscuro

Dominio de sudor y huesos.

Nada es la misma cosa

Aunque todo aparezca igual.

Amanecieron noches entre ambos,

Oscuridades impregnadas de silencio

Y acaso de olvido.

Yo dije:

Me afirmaré

Me negaré

En tu nombre.

Mas no fue posible. La realidad

Es hija de la voz, y a veces

También sus arpegios nos mienten.

Hablemos, pues,

De cómo cesaron los soles,

De cómo llegó el eclipse

Y nos entregó al dulce olvido.

Hablemos

De cómo sobre la propia ceniza,

Con silenciosa,

Sensible transparencia,

Nuestra triste figura,

–deslavazada,

Mas siempre regia en su intención–

Brilla en la oscuridad

Y en el silencio.


Dikt Eclipse - Juan Planas Bennásar