Poesía española

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Dikt Romance a la muerte del doctor juan pérez de montalván

Cúbrase de luto el mundo,
pues ya del mundo faltó
aquel sol que con sus rayos
escureció al mismo sol.

No madrugue ya el aurora,
estése con su Titón,
que si á ver el sol salía,
ya su sol se escureció.

No canten los pajarillos,
solo diga le ruiseñor,
en sus lamentos, que el fénix
al cielo se remontó.

Y las selvas, á quien dijo
en dulce acento su voz
mil amorosos requiebros,
secas muestren su dolor.

Porque si les faltó Lope,
nunca Lope les faltó,
mientras Montalván les daba
aliento, vida y verdor.

No sienta Vénus la muerte
de su amante cazador,
la de aqueste Adónis sí,
que la llore es más razón.

¡Oh Parca, si tu supieras
el empleo de tu arpón,
llorarás, como otro César,
de tu guadaña el rigor!

Préciate, pues ya ho hiciste,
de haber marchitado en flor
la gala de Manzanares,
la gloria de su nación.

Treinta y seis años postraste;
¡oh muerte! pluguiera á Dios
que contara á tu despecho
los del caduco Néstor.

Su gala, su bizarría,
todo á tus piés se rindió,
porque a tí sola pudiera
reconocer por mayor.

Su divino entendimiento
(¡oh, qué valerosa acción!),
para morir sin estorbo,
en sí mismo le escondió.

¡Oh muerte! mas bien hiciste;
porque fuera sinrazón
quitarle el puesto que goza
por el puesto que perdió.

Tú caminante que pasas,
si te deja tu pasión,
vuelve á este mármol los ojos,
oye que dice su voz:

«Ayer fuí, ya no soy nada,
la muerte de mí triunfó:
Aprended, hombres, de mí
lo que va de ayer a hoy.

«Si vistes mi bizarría,
mirad cómo polvo soy;
mi cuerpo cubre esta losa,
mi alma goza de Dios.»

Respóndele, caminante:
«reposa en paz,» y si no
puedes hablar, con la pena
llora, llora, como yo.


Dikt Romance a la muerte del doctor juan pérez de montalván - María de Zayas