Poesía española

Poemas en español


Poema Inmortalidad

MUERE EL TIEMPO NO EL ALMA

Una sorpresa más que inesperada
Cuando cesen los años bien vividos,
Será que habiendo innumerables nidos
Veremos almas en sinfín jornada,
Yendo de un lado a otro en la explanada
Angelical de iluminadas brechas,
Donde la lasitud verá deshechas
Sus amargas tinieblas de dolores
Y un astro iridiscente, en mil colores,
Manifieste el ocaso de las fechas.

El tiempo no tendrá más preeminencia
Sobre las almas de incorpóreo talle,
Y todo será luz en ese valle
Donde el reloj no marque con cadencia
Los segundos de eterna convivencia.
Sin mayor devoción que ser felices
Las almas con beatíficos matices
Volarán universos infinitos,
Y no obstante sus cuerpos ya marchitos
Sus psiquis no tendrán ni cicatrices.

Al balcón celestial etéreos seres
Visitarán para posar un rato
Mas, como allá no hay tiempo, su arrebato
Con prontitud a célicos placeres
Los llevará sin puerta y sin ujieres.
Todo será como soñar sin prisa
En una primavera que eterniza
Trinos que arrullan y fragancias reales,
Muy lejos de sufrir lapsos anuales
Al punto convertidos en ceniza.

EL TIEMPO Y EL ESPACIO

Los engaños del tiempo y el espacio
Han convencido al hombre de ser menos,
Al verse frente a arbustos que sin frenos
Brotan sobre la tierra y, muy despacio,
Ornan por siglos terrenal palacio.
El hombre al ignorar que es ser sublime
Olvida a Jesucristo que redime
Y su promesa extiende en tiempo tanto,
Que al cubrir nuestras almas con su manto
Nos vuelve luz sin el dolor que oprime.

Han de arribar las almas deslumbradas
Con instantáneo vuelo al infinito,
Sin tener un trayecto o algún hito
Que deban perseguir enamoradas
Al encuentro divino convocadas.
No habrá espacio que aparte con distancias
Ni tiempo medidor de las estancias.
Inmortales seremos sin medida
Con libertad para una eterna vida
Ajena al mundo, al Ego y a sus ansias.

Estaremos felices complacidos
Disfrutando manjares fabulosos,
Con sólo imaginar que deliciosos
Los tenemos delante ya servidos
Cual banquete de reyes consentidos.
Y será tal la dicha conquistada
Que los mundanos triunfos serán nada
Frente al boato y pompa celestiales,
Mayores al sabernos inmortales
Teniendo la batalla bien ganada.

CONSTRUYENDO UN ALMA ETERNA

Solamente renace
Quien constante y activo,
Humano y sensitivo
Su alma eterna bien hace.
Seguro desenlace
Le depara el vivir,
Si se ocupa en servir
Al hermano en desgracia,
Para obtener la gracia
De poder revivir.

Pero si con paciencia
Fabricó un alma buena,
Con la mente serena
Y con santa obediencia,
De Dios pronto la esencia
Compartirá dichoso
Y, en célico reposo,
Fusionará triunfante
Su espíritu brillante
Al Todopoderoso.

Aprendamos atentos
Al construir el alma
Y, sin perder la calma,
Venzamos sentimientos
Indignantes y cruentos,
Buscando la verdad
Con honesta humildad,
Y con santa armonía
Vivamos la alegría
Que da la eternidad…

LA SANTA OBEDIENCIA

Cuando el Señor del cielo
La vida quiso darnos,
Condicionó al crearnos
Que fuera nuestro anhelo
Ir a Él con desvelo,
A través del vivir;
Y obedientes cumplir
Los santos mandamientos,
Construyendo talentos
Para un alma esculpir.

Con despectivo gesto
El hombre lo ha olvidado;
Y en su ambición ha dado
Al Espíritu presto
Un trato deshonesto,
Viviendo en la miseria
Que pone a la materia
Como único objetivo,
En el quehacer activo
De su intención más seria.

El mandato insistente
De construir un alma
No le inquieta su calma;
Y el cumplir obediente
Ha olvidado imprudente,
Condenando su sino
A volver al camino
Terrenal y esforzado,
Retardando ofuscado
Concretar su destino.

Es la santa obediencia
La fórmula más corta
Que al humano le aporta
Un alma, una conciencia,
Inmortal con la esencia
Del Dios omnipotente,
Que unirá finalmente
A Su Ser Infinito,
Como premio bendito
A una vida obediente.

2 DE NOVIEMBRE DE 1969 DECIDI HACER UN CONJUNTO POETICO EN MI PRIMER VISITA A LA TUMBA DE MI AMIGO ANTONIO P. ACOSTA


Poema Inmortalidad - Antonio Munguia