Poesía española

Poemas en español


Dikt Fábula de la princesa y el zorro

[Quizá Sor Juana se equivocó esperando del poder más de lo que éste podía
Dar. […] Cervantes sólo tenía sus méritos y, entre los mayores, sus sacrificios. […] A diferencia de Cervantes,
que prodigó las súplicas al conde de Lemos en vano, Sor Juana fue protegida desde muy joven por el poder colonial.]
Julio Ortega
Cervantes y Sor Juana: la hipótesis del Barroco

Tú que conoces el poder, sabes que a mi lado no hay sombra
Junto a mí el sol da en la cara y la piel se oscurece, alcanza el tono del alma (sólo si ella existe)
Tú que sabes de choznos, condestables e infantes
De sus costumbres y el calor de sus almohadas
De su piel cubierta con otra piel y de sus cimeras de plumas
Ni en un lustro llegarías a acostúmbrate a este lecho de piedra
A la intemperie de este abrazo
A la tiniebla de estos ojos.
Tú que crees en la sustancia y buscas un lugar natural para su reposo
Sabes que mi naturaleza es la movilidad, la astucia, el remedo cobarde, la tristeza, el engaño,
pero no la huida.
Yo, hijo de mis obras, prefiero el frío de la roca y la oscuridad de la noche.
La zozobra del arpón, o la daga, que un día pasarán por mi garganta, no me espanta
Pues a los ojos del cazador vencido estoy desde mi nacimiento.
Mías son las praderas y las cumbres acantiladas,
Por el instante en que las piso, me pertenecen.
Tuyas son las hileras de piedra, las techumbres, sus antorchas
Y el brazo del esclavo que las sostiene en alto para que puedas leer tus cartas
Tuya es la pluma del ave y su carúncula sangrienta,
La carta que llega de Italia.
Tuya es entonces la partida y mía es la marcha.
Tuyo es el escudo de piedra cubierto de hiedra
Y tuyo es el nombre que desde la torre alguien grita.
Y mientras te alejas, musito: ¿Quién te dijo que eras libre?
¡Corre hacia él y besa el palio que mañana será mortaja!


Dikt Fábula de la princesa y el zorro - Carlos Aguasaco
 »