Poesía española

Poemas en español


Dikt Infancia

Hay una pradera de sangre en las calles.
Me parece que el sol no soporta el dolor de mi infierno.
Regreso con mi sombra a cuestas, y el beso – la música-,
la alegría de una cola se abalanza en un abrazo. Mi perro, cabizbajo,
tiene los ojos más humanos del mundo, y no me digo cómo es posible.
La maldad, en cambio, notable como un cerdo lleno de diamantes, no tiene cuerpo ni edad,
sale de todas partes y camina de la mano de gente que conozco.
Entro. Y caigo, doblegado al triste silencio de un soldadito sometido a lo inmóvil.
Veo duros huesos que se reparten entre los lobos y las ovejas,
Hay aguijones penetrantes y frutas que segregan bilis.
Las ratas, ennoblecidas, huyen en desbandadas.
Sufro porque los ojos de mi perro me piden un abrazo.
Por cierto que el odio no tiene nombre,
¡y hay tanta gente dispuesta a lanzar la primera piedra!



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Dikt Infancia - Carlos Ordóñez