Poesía española

Poemas en español


Dikt Pergaminos

Estás en tu ausencia.
Ni cerca ni distante, en camino al bien y al mal.
Tampoco importa lo que te espera.
Ningún dolor mal afirmado.
Formas despedazadas en el vientre y en la llama de un mirar perdido.
Apenas formas, debilitadas mas no del todo ajenas.
Evidencias que comunican una escritura sacrificial.
Lugar sagrado adonde van a dar todas las voces en que confías.
Templo o túmulo: abismo, multitud, destierro.
Versos se escurren entre lamentos sinuosos, vértigos de otoño.
Lo que escucho, lejano, es a mi padre arrancado del túmulo.
La vida reiniciada en cada muerto.
Los amores perdidos, vaciando casi todos los límites del mirar.
Lo más profundamente irreparable, lo inconcluso entre derrames de enigmas,
encrucijada de vómitos de lo que es apenas temor o insatisfacción,
nada,
nada está tan presente en ti como tu ausencia.
La vida, sosteniéndose apenas con su sastre de ilusiones
Rostros desconocidos surgidos en sueños y cenas, sin que te des cuenta de que
son todos tuyos.
Y todo lo que buscabas era un falso reposo.
¿Qué valores dar a lo que apenas escrito pierde sentido, a lo que se fragmenta
sin noción de qué se le opone, a esa maraña de imágenes desistiendo de la risa
y el temblor?
Donde estás nunca serás.
El destino siempre conduce a la pérdida.
Un canto como una escena dislocada en el tiempo.
El infortunio como el reventar de una alegoría: el hombre no cabe en lo que
posee.
Para morir escoge una camisa limpia.
Anotaciones de un incierto desprecio por la especie.
¿Quién lo despertará para la muerte debida?
Ruidos de sombras negadas, el Cadáver hechizado del que hablaba René
Daumal, perfiles de cenizas y estatuas arrepentidas, carnes estalladas por
ausencia de labios, desbordarse, desbordarse, rezaba la inscripción en la
entrada del pub, mujeres dispersas como hierba de noche, hombres tontos
adictos a si mismos; luego, el maravilloso fin de todas las cosas: aplazarse.
No estás sino en lo que niegas.
Suplicio guardado como un as en la manga.
Todos pasamos por aquí muchas veces, se repiten las imágenes y no hay gracia,
ya, en creerse iluminado o expatriado.
Cualquier forma precaria puede ser fuente de algún desvarío.
Al perder la noción de la caída, de nada vale la avanzada edad.
Las formas hablan con lo que son, saben que no deben jamás ignorarse: he ahí
cómo perciben que las mutaciones son una afirmación de principio.
¿Adónde estás, ahora?
Lo que concluye es lo que no se reconoce.
Como abrimos un nuevo hueco entre los hijos crecidos, la ducha esponjosa del
hábito, la secreta envidia de ínfimos detalles en la vida de los otros.
¿Existirá siempre un recuerdo?
En camino al infierno, ya en la última vértebra, siempre alguien indaga sobre los
miserables planes del desorden,
El inviolable desorden con una voz desesperada Al que se refería Gui Rosey
antes de desaparecer, tragado por tal inquietud.
Un desconfiado método de la armonía.
Lugar inexacto donde todo se contempla y raramente se completa.
¿Qué hay de más en tus versos, poeta?
Esa pobre vida incompatible será siempre la misma.
No es tuya, simplemente no es.
Tu lengua recorre las sílabas mejores.
Un lado y otro de las manos, habituados a reanimar sufridas metáforas.
Un mar retraído, una espléndida chispa de tu culo, brote de intangible orgullo
de una memoria de gozos, idas y venidas en labios violentos,
llamas,
cómo me llaman ojeras tensiones excesos.
El flameante recurso con que te agotas.
Los espejos se engañan en el exceso de fidelidad.
Nada está exactamente como está.
Ni siquiera las pérdidas, de cuanto hay en mi de innumerable.
Con todo, no tengo tiempo para arrugas,
el infierno deberá hallar otra manera de hacerme una visita.

Traducción al español de Jorge Ariel Madrazo

PERGAMINHOS

Estás em tua ausência.
Nem perto ou distante, a caminho do bem ou do mal.
Tampouco importa o que te espera.
Nenhuma dor mal firmada.
Formas espatifadas no ventre e na chama de um olhar perdido.
Apenas formas, alquebradas mas não de todo alheias.
Evidências comunicam uma escrita sacrificial.
O lugar sagrado aonde vão dar todas as vozes que te fiam.
Templo ou túmulo: abismo, multidão, degredo.
Versos escorrem por entre lamentos sinuosos, vertigens de outono.
O que escuto longe é meu pai arrancado do túmulo.
A vida reiniciada em cada morto.
Os amores perdidos quase todos vazando os limites do olhar.
O que há de mais profundamente irreparável, o inconcluso entre derrames de
enigmas, uma encruzilhada de vômitos do que é apenas temor ou insatisfação,
nada,
nada está tão presente em ti quanto tua ausência.
A vida apenas suportando-se com seu alfaiate de ilusões.
Os rostos desconhecidos surgidos em sonhos e ceias sem que te apercebas que
são todos teus.
E tudo o que buscavas era um falso repouso.
Que valores dar ao que apenas escrito perde sentido, ao que fragmenta-se sem
noção do que se lhe opõe, a esse emaranhado de imagens que desistiram
do riso e do tremor?
Onde estás nunca serás.
O destino conduz sempre à perda.
Um canto como uma cena deslocada no tempo.
O infortúnio como a rebentação de uma alegoria: o homem não cabe no que
tem.
Escolhe para morrer uma camisa limpa.
Anotações de um incerto desprezo pela espécie.
Quem o acordará para a morte devida?
Ruídos de sombras negadas, o Cadáver enfeitiçado de que falava René Daumal,
perfis de cinzas e estátuas arrependidas, carnes estouradas por ausência de
lábios, extravasar extravasar, dizia a inscrição à entrada do pub, mulheres
dispersas como a erva da noite, homens tontos viciados em si mesmos, então
o maravilhoso fim de todas as coisas: adiar-se.
Não estás senão no que negas.
Suplício guardado como um ás na manga.
Muitas vezes por aqui passamos todos, as imagens se repetem e não há mais
graça em crer-se iluminado ou expatriado.
Qualquer precária forma pode ser a fonte de um desvario.
Ao perder a noção da queda, de nada vale a idade avançada.
As formas falam com o que são, sabem que não devem jamais ignorar-se: eis
como percebem que as mutações são uma afirmação de princípio.
Onde estás, agora?
O que se finda é o que não se reconhece.
Como abrimos um novo oco entre os filhos crescidos, a ducha esponjosa do
hábito, a inveja secreta de uns ínfimos detalhes na vida dos outros.
Haverá sempre uma lembrança?
A caminho do inferno, já na última vértebra, sempre alguém indaga sobre os
miseráveis planos da desordem,
A inviolável desordem com uma voz desesperada a que se referia Gui Rosey
antes de desaparecer engolido por tal inquietude.
Um desconfiado método da harmonia.
Lugar inexato onde tudo se contempla e raro se completa.
O que há de mais em teus versos, poeta?
Essa pobre vida incompatível será sempre a mesma.
Não é tua, simplesmente não é.
Tua língua percorre as melhores sílabas.
Um dorso e outro das mãos afeitos a reanimar sofridas metáforas.
Um mar retraído, uma fagulha esplêndida de tua bunda, broto do inatingível
orgulho de uma memória de gozos, idas e vindas em lábios violentos,
chamas,
como me chamam olheiras tensões excessos.
O flamejante recurso com que te esgotas.
Os espelhos se enganam no excesso de fidelidade.
Nada está exatamente como está.
Nem mesmo as perdas do que há de inúmero em mim.
Contudo, não tenho tempo para rugas,
o inferno terá que descobrir outra maneira de me visitar.


Dikt Pergaminos - Floriano Martins