Poesía española

Poemas en español


Poema Mi destino

En mi cunita pobre,
menesteroso niño,
entre inocentes sueños
posaba yo tranquilo,
cuando hacia mí, sin flechas,
amor risueño vino
y, en torno de él, jugando
otros mil amorcitos.
Al inflamado soplo
del anhelante estío
yo, sudoroso y débil,
yacía enardecido.
Amor lo ve y, al punto,
me orea compasivo
sus alas agitando
con menear dormido.
Me alzó después suave
a su regazo amigo,
y allí tocó dos veces
sus labios con los míos.
Tras éstos, me cercaron
sus tiernos hermanitos;
todos me vieron, todos
me hicieron mil cariños.
Y aun uno, el más gracioso,
mudado en cefirillo,
voló y me dio tres besos,
y se durmió conmigo.
Después, con blando acento,
el de Cíteres dijo:
hagamos a porfía
feliz a aqueste niño.
Que no siga inhumano,
de polvo y sangre tinto,
los bárbaros pendones
de Marte vengativo.
Ni por el oro infame
vaya en el frágil pino
de mar en mar buscando
mortales precipicios.
Ni en el templo de Temis,
austero y pensativo,
pese en fatal balanza
los premios y castigos.
A mi feliz imperio,
por siempre sometido,
sean tiernos amores
su perenal destino.
Ea, dos de vosotros
derramen de contino
en su inocente pecho
ternuras y cariños.
Amante aquél le forme;
éste, oficioso amigo,
y entre los dos le críen
humano y compasivo.
Dijo, y voló dejando
dos amores conmigo,
Y tres con el gracioso
que se quedó dormido.
El cual, de mí prendado,
jamás huirme quiso;
antes hizo en mi pecho
un delicioso nido.
Y desde allí ¿no sabes,
oh tú, dueño querido,
lo que por siempre clama
con labio persuasivo?
Que ardiente a Filis ame
hasta el postrer suspiro;
que es muy amable Filis,
y amar es mi destino.


Poema Mi destino - Nicasio Alvarez de Cienfuegos