Poesía española

Poemas en español


Dikt Miedo de antaño

A la voz del viajero
A la luz de una flor salada y suplicante
A la temperatura de las cosas ausentes
Se descubre el abrazo caído de los cielos
En la naturaleza de un planeta que sólo sabe ondular sus trigos

A la voz del fatal luminoso
Todo despierta y gira a nuestros pies
Su voz anuncia estrellas de cabellos blancos
Tiempos creados al azar como formas de mil golondrinas al vuelo

Y tempestades bien calculadas
Y misterios y cascadas y mujeres
Y un país lleno de voces nuevas
Con una gran montaña condenada a muerte

Tanto vive y tanto muere
En esa voz sin cadenas de piedra torturada
Y con celeridad de río y flanco de caballo enigmático
Su voz es triste como su piel
Y su piel triste como la nebulosa moribunda

Asombra el fuego de su cuerpo
La enorme distancia de sus bordes
Su manera de ser como rayo descubierto
Su manera de andar separando las noches
La cantidad de mundo que rueda por su voz
Y la ausencia de rostro en sus ojos
Los que sienten envejecer la voz en su garganta
De pie sobre las llanuras trémulas
Sin despertar la noche ni dividir el día
No ven el doble favor de la luz destinada
Como pecho de mujer

No confundamos los destinos
Ni el cielo con sus estrellas arropadas y sus cabellos blancos

Éste es el mío éste es el tuyo
Entregue cada cual su vida abierta
Como tributo al aire oliente a dulces esperanzas

Ríos del mundo
Con tal frescura en mi memoria
Que los muertos mueven los dedos
Aguas rodando propaladoras de riqueza
Soy vuestro ciego enternecido
Soy vuestro ciego con la memoria vuelta ondulación
Y accidente del tiempo

Soy vuestro ciego
Y soy el desorden de los mares
Y la noche vagabunda sabor de cosas recordadas
Y las distancias que adivina mi olfato
Y el paso de los animales en la noche
Y el árbol que palpita
Como el muerto que sigue deseando a su mujer

La vida es el misterio que sorprende
Soy vuestro ciego amargo
La vida se descifra por su terror de antaño
Y su gran canto de futuro lleno de signos luminosos
La única cosa que me ha dado es una estrella a vigilar
Pero el cerebro devorado por tantas lejanías
Sabe que el árbol de su música
Sorprenderá el mañana cuajado de luces infinitas
Sabe que se acerca el día y que acorta las distancias
De razas y de mundos y de cielos estáticos
Donde una estrella se golpea el pecho
Y agoniza sin descanso
Ahí viene al galope el día de las alas delirantes
Por el espacio huyendo de la muerte y de su astro
El espacio ensanchado a golpes de martillo
Ahí viene la noche de roca en roca sollozando

Y esa estrella no es la mía


Dikt Miedo de antaño - Vicente Huidobro