Poesía española

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Poema Elegía en covaleda

I

Después de muchos años, he venido
hasta el propio rincón donde te haces
tierra sin descansar. Nunca hay descanso
para el cuerpo que cae.
Avanza, ahonda, se destruye, pasa
ríos oscuros, cauces,
horas de lucha inextinguible, guerras
sin ruido, horribles vecindades;
se mueve, si, se deshabita, y deja
fundirse, penetrarse…
He llegado hasta aquí después de muchos
años de andar, y puedo ahora mirarte
frente a frente, de hombre
a hombre. ¿ Me ves…? No hay nadie
entre los dos; ni el viento
que apenas roza, ni el dolor que casi
se siente porque viene de otro tiempo
o es tiempo mismo ya.
Te miro, padre,
de hombre a hombre, de muerte
a muerte; sí, de carne a carne.
Porque es igual que tú seas la tierra
de hoy o yo esa tierra ya esperándome
-somos como una caña que en el agua
se quiebra al espejarse,
como dos campanadas sucesivas
de la hora de un linaje:
tú, alejando en la noche tu sonido,
yo, detrás y acercándome-,
porque el cuerpo que se alza todavía
va a durar un instante
de pie; tú me lo dices de hombre a hombre,
de muerto a muerto ya, de sangre a sangre.
Está fresco el pinar de Covaleda
en la mañana grave;
Urbión cuida celoso de su nieve;
unos caballos pacen;
un niño canta, un niño
canta, un niño que pasa canta… ¿ Nace
la vida? ¿ Empieza todo?
( Todo sigue, Dios mío entre las márgenes
doradas, bajo el agua que madruga,
sobre la luz temprana de los árboles.
Pero aquí está mi muerto, aquí mi árbol
tendido ayer: el hacha es implacable ).
Te estoy contando… ¿ Oyes… ?
Soy el desconocido; ya sé. Sabes,
también tú, que soy otro: el extranjero
en esta tierra, tuya de guardarte;
el hijo pródigo que vuelve
cansado, y no hay quién calce
sus sandalias, y no hay quien sacrifique
el becerro mejor… No; nadie sale
a mi encuentro. Tú casa no es mi casa.
Aún menos que tuviste tienes hoy para darme.
( “Iré a mi padre y le diré…”
” Y el padre, levantándose…” )
Pero ¿ que idioma hablo?. Si me escuchas
¿ a qué te suena mi lenguaje…?
Hoy que tengo los años que tenías,
los que has tenido para siempre, padre,
me pregunto cómo hice ya el camino
que en ti me parecía interminable.
Un hombre soy, y te lo digo ahora,
como aquel que tú un dia completaste.
Y de hombre a hombre -¿oyes?- frente a frente
te estoy mirando y en tí estoy mirándome…
Canta un niño a lo lejos, canta un niño
que pasa, canta un niño dulcemente distante.


Poema Elegía en covaleda - José García Nieto