Poesía española

Poemas en español


Dikt La despedida de silvia

Ya llegó el instante fiero,
Silvia, de mi despedida,
pues ya anuncia mi partida
con estrépito el cañón.

A darte el adiós postrero
llega ya tu tierno amante,
lleno de llanto el semblante
y de angustia el corazón.

Llega tú, objeto divino,
tiéndeme los brazos bellos,
que si logro yo que en ellos
dulce acogida me des,

no conseguirá el destino
el golpe que quiere darme,
porque antes de separarme
me verá muerto a tus pies.

¡Oh! si las pasiones nuestras
fueran de igual violencia,
el dolor de nuestra ausencia
se partiera entre los dos.

Mas tú un semblante me muestras
indiferente o contento,
cuando yo no tengo aliento
ni aun para decirte adiós.

Murmurando un manso río
baña el prado con sosiego,
y por fruto de su riego
bellas flores ve brotar.

Tú en silencio, llanto mío,
mi afligido pecho bañas,
y de Silvia las entrañas
no consigues ablandar.

¿Mas qué dices, Silvia mía,
con ese tierno suspiro?
¿Por qué entre lágrimas miro
tus ojos resplandecer?

cual nube que en claro día
opuesta al sol se deshace,
y el sol con sus rayos hace
brillar el agua al caer.

¿En mí los lánguidos ojos
fijas con tanta ternura?
¿Sin faltarle la hermosura
falta a tu rostro el color?

¿Vas a abrir los labios rojos,
y el sentimiento los sella?
¡Que en ti haya de ser tan bella
aun la imagen del dolor!

¡Insensato! yo pensaba
que la amarga pena mía
algún alivio tendría
si tú penaras también.

Al error que me engañaba
concede, Silvia, el perdón;
ya siento más tu aflicción
que antes sentí tu desdén.

Bien mío, por Dios te ruego,
serena el triste quebranto;
no vale tan bello llanto
cuanto el mundo encierra en sí.

Pasen por ti con sosiego
de amor las horas serenas,
y aquellas angustias llenas
que se detengan en mí.

En mí, miserable y triste,
por el cielo destinado
para soportar del hado
la bárbara crüeldad.

No en ti, que hermosa naciste
llena de un poder divino
para tener el destino
sujeto a tu voluntad.

Por él tendrás el consuelo,
mientras que mi ausencia llores,
de encontrar mil amadores
más de tu gusto que yo;

otro, a quien dispense el cielo
la fortuna de agradarte;
pero otro que sepa amarte
como yo te amo, eso no[…]


Dikt La despedida de silvia - Juan Bautista Arriaza
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